El levantamiento artificial es el pilar de la producción madura de hidrocarburos. Sin embargo, operar bombas de cavidad progresiva (BCP) o bombas electrosumergibles (ESP) a ciegas representa un riesgo financiero extremo. Los sensores de fondo actúan como los "ojos" del operador a miles de pies de profundidad.
Al medir de forma continua la presión de entrada de la bomba (presión dinámica de fondo), el sistema de automatización en superficie (PLC) puede ajustar la velocidad de rotación del motor a través del variador de frecuencia (VFD) para evitar el agotamiento del pozo. Si el pozo entra en estado de baja afluencia, el nivel de fluido disminuye y la presión desciende rápidamente. El sensor detecta esta tendencia en segundos y el PLC ralentiza la bomba de manera segura para evitar que trabaje en seco, previniendo fallas mecánicas costosas que requerirían un taladro de reacondicionamiento (workover) para su reemplazo.
Además, el monitoreo térmico en tiempo real detecta de inmediato cualquier sobrecalentamiento del motor sumergible. Dado que los motores dependen del paso del fluido del pozo para disipar el calor, un aumento anormal de temperatura es un claro indicador de obstrucciones o sobrecargas mecánicas. Contar con estos datos en un sistema SCADA en la oficina de control central es lo que define hoy en día a un campo petrolero digital inteligente.